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Descarriló un tren de cargas por el robo de varios durmientes

Una locomotora y cuatro vagones de la empresa Belgrano Cargas que viajaban con áridos hacia Palmira, descarriló ayer en San Martín, frente al barrio Santa Lucía, luego de que un grupo de desconocidos se habría llevado parte de los durmientes que en ese tramo del tendido ferroviario, sujetan los rieles al suelo.



Aunque por suerte, el incidente no arrojó heridos, no se conoce la identidad de los vándalos que pusieron en grave riesgo la seguridad de la formación y de los maquinistas.

“Todavía es muy pronto para establecer qué es lo que ocurrió en este caso, pero todo indica que se robaron algunos durmientes, con la idea de hacer leña para fuego ; el problema es que  ese robo debilita la rigidez de las vías del ferrocarril, que en ocasiones como esta termina por ceder ante el peso de una locomotora que supera las cien toneladas”, comentó Mauricio Ortiz, supervisor de Belgrano Cargas que ayer controlaba la reparación de la vías en ese tramo del tendido ferroviario.

Según informó el Ministerio de Seguridad, el incidente ocurrió pasada la medianoche y aunque en un principio se aseguró que la causa del accidente había sido el robo de unos cuatro metros de rieles por las que debía desplazarse la máquina, desde la empresa creen que lo que ocurrió, casi con seguridad, es que se llevaron parte de los durmientes, algo que suele ser habitual en zonas conflictivas como es el barrio San Lucía, especialmente cuando llegan los meses de frío.



“Alcanzó a pasar la locomotora y algunos vagones, pero se descarriló la última parte de la formación, que estaba compuesta por cuatro vagones y una locomotora que viajaba al final”, explicaron desde la empresa.

Afortunadamente, el tren no volcó y luego de salirse de las vías, la máquina y los vagones se enterraron en la arena, sobre el mismo terraplén: “Va a llevar más de 24 horas restaurar el servicio y poner a la máquina y los vagones en su lugar”, señaló Ruiz.

Lo que queda claro es que apenas llega el frío, algunos inconscientes suelen hachar los cabezales de los durmientes más antiguos, con la idea de hacerse con esos 25 centímetros de madera que sobresalen de las vías, una leña que suele hacer muy buena brasa, pero que debilita la estructura de durmientes que mantiene a los rieles en su lugar:

“La empresa los repone en la medida en que se advierte el problema, pero cuando alguien corta media docena de durmientes en un mismo tramo, las vías en ese sector pierden fuerza y literalmente se abren al paso de la locomotora y los vagones, lo que provoca descarrilamientos”, explicaron desde la empresa: “Es probable que eso sea lo que ocurrió acá y si bien se trata de una madera dura, para alguien que tenga práctica y en una zona despoblada no se le hace difícil el robo”.

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